Irrigaciones

Irrigaciones

Las irrigaciones o lavados nasales son una técnica que consiste en limpiar el exceso de mucosidad y la suciedad que pueda acumularse en la nariz y en los senos paranasales. Se puede realizar con espráis nasales o con nebulizadores que humedezcan las membranas mucosas.

Será el equipo médico del balneario quien establezca las dosis y frecuencias de las irrigaciones, pero si se hacen, por ejemplo, entre una y cuatro veces al día se logra que la obstrucción nasal descienda y, en consecuencia, mejoran afecciones como sinusitis, alergias o rinitis. Este líquido que se introduce arrastra y limpia las fosas nasales y se deshace del polvo, costra, pus o secreciones que pueda haber en esta zona del cuerpo. Asimismo, ejerce acción antiinflamatoria en la mucosa y disminuye los niveles de histamina.

Las irrigaciones y la sinusitis

La salud de la cavidad nasal mejora con la aplicación de esta técnica. Las personas con sinusitis crónica que acuden a los centros termales para aliviar su situación consiguen que síntomas como el dolor del rostro, dolor de cabeza, tos, secreciones y congestión nasal se vean aliviados con las irrigaciones. Aplicada esta técnica de manera habitual puede conseguir que la calidad de vida de quienes sufren esta dolencia se vea mejorada.

La sinusitis consiste en una inflamación de los senos paranasales que sucede tras una infección vírica, bacteriana o por algún hongo. Estos senos son lugares donde hay aire y se encuentran en el cráneo, por detrás de la nariz, ojos y frente. Si están sanos no tienen bacterias, el aire circula bien a través de ellos y el moco puede salir sin ninguna dificultad.

Sin embargo, cuando se bloquean o hay demasiado moco acumulado las bacterias tienen más facilidad para desarrollarse. Esto puede suceder cuando el moco no consigue salir bien por algún problema concreto; por algún catarro o alergias que hacen que haya más moco del normal y se bloqueen los senos, o por tabique desviado o pólipos que pueden taponar esta zona.

De este modo, los síntomas de la sinusitis son varios, algunos de ellos tratables, como hemos visto, con las irrigaciones. Suelen aparecer tras un constipado que no va remitiendo o que incluso empeora transcurridos cinco o siete días. Son pérdida del olfato, mal aliento, tos, sensación de cansancio, dolor de cabeza, una presión tras los ojos o en la cara, congestión nasal o dolor de garganta, entre otros.

Foto: Google Images

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