Parafangos

Parafangos

Los parafangos son una mezcla de sales minerales como hierro, cal, azufre y ácido carbónico, con fango y parafina. Son bloques que se funden con el calor para después aplicarlos localmente en diferentes áreas del cuerpo. Este proceso de fundición se lleva a cabo en un recipiente con un agitador, termostato y un sistema automático de esterilización. Su aplicación local se realiza poniendo los parafangos en una lámina de plástico transparente para colocarlo de manera directa en las zonas que la persona quiere tratar o para hacer envolturas.

Este tratamiento aúna los beneficios del fango para activar la circulación, suavizar y tonificar la piel y eliminar toxinas del organismo con los efectos hidratantes, nutritivos y suavizantes de la parafina. Todo ello haciendo uso, asimismo, de la termoterapia, esto es, todo aquello positivo y terapéutico que conlleva el incremento de la temperatura del cuerpo.

Los beneficios del uso de parafangos

De este modo, los parafangos se utilizan en los balnearios para realizar tratamientos que alivien contracturas o dolores articulares, para tonificar y relajar y también para reducir la grasa localizada en ciertas zonas del cuerpo, sobre todo en brazos, muslos y abdomen.

Es una técnica de salud que se emplea en tratamientos descontracturantes y para aliviar dolores de huesos, de músculos y de las articulaciones. Además, son muy relajantes, nos ayudan a dejar atrás el estrés y activan la circulación sanguínea. El tratamiento recomendado tiene una media hora de duración y el barro se encuentra a una temperatura de unos 40 grados.

Si se utilizan a través de envolturas, el efecto del calor consigue que los poros de la piel se abran más y el tratamiento penetre mejor y tenga un mejor efecto. Tiene beneficios antiinflamatorios, analgésicos y relajantes, por lo que también puede utilizarse como colofón final a un circuito temal completo.

Están indicados para tratar artrosis, artritis, lumbalgias, ciáticas, espasmos musculares… Las placas de barro se pueden poner en las caderas, rodillas, desde las cervicales hasta el sacro, en las pies o en las manos, lugares en los que complementados con un baño de parafina, por ejemplo, dan unos excelentes resultados para problemas de artrosis.

Por otro lado, además de descontracturar y relajar, los parafangos son utilizados para tratamientos reductores, tonificadores, remodelantes y para combatir la celulitis. Activan la circulación del organismo y facilitan la sudoración y que se desechen toxinas del organismo, hidratando y nutriendo la piel desde las capas más profundas y consiguiendo que luzca muy suave y tersa.

Foto: Google Images

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