Piscina termal

Piscina termal

Una piscina termal es aquel lugar del balneario donde poderse bañar en las aguas mineromedicinales propias del centro donde nos encontremos, para poder acceder a los beneficios y propiedades de las mismas a través del baño. El equipo médico establecerá cuánto tiene que durar este baño y cómo debe realizarse todo el proceso.

Hay muchísimos tipos de piscina termal, tantos como balnearios, y es que puede ser un vaso normal de una piscina que se llena con las aguas mineromedicinales que se mantienen a una temperatura permanente y agradable, pueden ser piscinas que se encuentren en enclaves naturales dentro del centro termal y que de ahí brotan los manantiales directamente para aprovisionarlas de agua, pueden tener zonas a distinta temperatura, chorros, etc.

Las aguas termales pueden ser frías, a menos de 20 grados, hipotermales, entre 20 y 35 grados, mesotermales, entre 45 y 45 grados, hipertermales, entre 45 y 100 grados y supertermales, de 100 a 150 grados de temperatura. Su composición variará en función de cuáles sean sus características, pudiendo contener hierro, azufre, calcio, sodio, magnesio y bicarbonato.

Los beneficios de la piscina termal

Acceder a una piscina termal en cualquier balneario es acceder a una mejora de la salud, ya que bañarse en estas aguas con propiedades terapéuticas va a servir para aliviar dolencias y contribuir a que el tono general del visitante se vea renovado.

Gracias a este baño, el organismo absorbe los minerales que poseen las aguas donde se está sumergiendo, una acción que beneficia a todo el organismo. Estos minerales llegan a través de la piel al tejido celular y desde ahí activan el metabolismo.

Con todo ello, se consigue eliminar toxinas y depurar la sangre; las defensas se ven estimuladas y se consigue aliviar dolores porque tienen acción analgésica. Asimismo, la piel también aprecia estos beneficios, se tonifica y recupera su elasticidad; los músculos se relajan y por eso es apropiado hacer estos baños cuando hay edemas o alguna dolencia crónica; el sistema nervioso se relaja por su acción sedante, por lo que es muy adecuado para quienes padezcan estrés o ansiedad, y alivia, en consecuencia, contracturas, tirones o alguna rigidez que sufra una determinada parte del cuerpo.

De este modo, el baño en una piscina termal es recomendable para personas con artritis, reuma, asma, bronquitis, con problemas en la piel, para personas con alguna secuela de un traumatismo anterior, de alguna intervención, o para quien padezca algún tipo de reumatismo degenerativo.

Foto: Balneario de Panticosa

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