Aguas cálcicas

Aguas cálcicas

Las aguas cálcicas, como su propio nombre indica, son aguas ricas en calcio y contribuyen a proteger el aparato digestivo por lo que son especialmente adecuadas para tratar patologías del sistema digestivo y para aquellas enfermedades o déficit de este minera que supongan una degeneración de los huesos, así como para otros problemas cardiovasculares como el colesterol.

Las aguas cálcicas tienen un aporte de calcio igual o por encima de 150 mg por litro. Este mineral es fundamental para diversas funciones de nuestro organismo, como las metabólicas o para cuidar la salud de los dientes o de los huesos. Asimismo, algunos estudios señalan que el calcio presente en este tipo de aguas puede ser mayor al que pueda encontrarse en productos lácteos.

Por otro lado, estas aguas consiguen disminuir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, reducen los niveles de colesterol alto y también equilibran la tensión arterial. De hecho, beber aguas cálcicas hace que la tensión alta baje por lo que personas con hipertensión que tengan una dieta baja en calcio podrán nivelar este mineral si realizan uno de estos tratamientos en los balnearios que cuenten con este tipo de aguas. No son apropiadas, sin embargo, para quienes tengan cálculos renales o sean propensas a ello.

Aguas cálcicas para cuadros de déficit de calcio

El calcio sirve para que los huesos y dientes estén sanos y también para que nervios y músculos funcionen con normalidad. Un déficit de calcio en sangre puede ser debido a falta de vitamina D, a ciertos medicamentos y antibióticos, a trastornos sanguíneos diversos, falta de magnesio, entre otros.

Los síntomas más habituales cuando existe una falta de calcio pueden ser calambres en piernas o brazos, espasmos, entumecimiento de los dedos, carácter irascible o triste, confusión, palpitaciones, siempre dependiendo de cada persona y de la gravedad de cada caso.

Contar con unos niveles adecuados de calcio es fundamental para que los huesos se mantengan y desarrollen adecuadamente, para prevenir la aparición de osteoporosis u otras patologías, sobre todo en edades más avanzadas. Por todo esto, si conseguimos llevar una dieta equilibrada y además complementamos todo ello con tratamientos con aguas cálcicas en un balneario, estaremos logrando dar a nuestro cuerpo los aportes de este mineral que necesita para funcionar adecuadamente, cuidando, además, nuestro sistema digestivo. Estas aguas serían aplicadas mediante curas hidropínias, es decir, con la ingesta de determinadas dosis que establecerá el médico responsable de realizar el tratamiento.

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