Aguas carbogaseosas

Aguas carbogaseosas

Las aguas carbogaseosas están formadas por contenido de gas de ácido carbónico libre en su composición, concretamente con una composición superior a 250 mg por litro. Tomadas a través de la ingesta por vía oral como agua de mesa favorecen la digestión y el apetito; asimismo, también pueden aplicarse por vía tópica ya que actúan como vasodilatadoras y están especialmente indicadas, por ello, para tratar patologías del aparato circulatorio. Suelen aplicarse en baños gaseosos a diferente temperaturas en función del efecto que se desee lograr; de este modo, si se encuentran por debajo de 33 grados incrementan la tensión, entre 33 y 34 son hipotensoras, y lo son más según va aumentando la temperatura.

En España se encuentran diferentes manantiales de los que brotan este tipo de aguas aunque para que puedan ser usadas en técnicas para aliviar problemas circulatorios, además, deberán tener contenidos suficientes de carbónico en cuento a temperatura y cantidad para que el tratamiento se pueda realizar en las condiciones idóneas en personas con problemas cardíacos y circulatorios, siempre que no se trate de problemas graves y sean afecciones de carácter leve.

Cómo actúan las aguas carbogaseosas en el organismo

De este modo, como hemos comentado anteriormente, ingerir aguas carbogaseosas como agua de mesa tiene efectos muy positivos sobre el aparato digestivo. Estimulan las mucosas, la motilidad y las secreciones, y si las tomamos en ayunas y en la cantidad estipulada por el equipo médico del balneario podremos apreciar su efecto diurético. Por ello, son especialmente adecuadas para personas con ciertos trastornos del metabolismo o cálculos en las vías urinarias.

Por otro lado, las aguas carbogaseosas poseen una importante acción vasodilatadora y e hipotensora, es decir, que consigue disminuir la presión arterial y debido a estas propiedades mineromedicinales son adecuadas para alteraciones propias del sistema neurovegetativo y circulatorio, como puede ser problemas cardíacos debido a convalecencias por haber pasado un proceso infeccioso, arritmias, espasmos arteriales, miocardosis en personas con obesidad… Todo ello siempre que la patología no sea grave y el tratamiento esté supervisado en todo momento por un médico.

Asimismo, realizar baños carbogaseosos es beneficioso en casos de personas que tienen obstruidas las arterias en las extremidades inferiores, debido por ejemplo a depósitos de colesterol, algo que provoca dolor en las piernas al caminar, entre otras complicaciones que se pueden agravar si no se trata a tiempo. En estos casos la acción vasodilatadora de estas aguas hace que se mejoren estos síntomas.

 

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