Aguas ferruginosas

Aguas ferruginosas

Las aguas ferruginosas tienen un alto contenido en hierro, en cantidades superiores a 20 mg/l de hierro bivalente, y sirven para combatir anemias y como reconstituyente, entre otros beneficios que iremos conociendo a continuación. Su uso en los balnearios está indicado sobre todo para tratar carencias de hierro, ciertas convalecencias, problemas de desarrollo en la infancia que puedan derivar en una obesidad infantil o alteraciones del tiroides. Asimismo, se utilizan en tratamientos para adelgazar.

Las aguas ferruginosas brotan claras e inodoras del manantial y se adquieren un tono rojizo al entrar en contacto con el aire. El aporte de hierro se realiza mediante la absorción tras la ingesta. El equipo médico del balneario será quien establezca el modo de administración de este tipo de aguas para el tratamiento que el paciente quiera efectuar. Generalmente se suelen tomar uno o dos litros al día con el estómago vacío, en varias tomas, puede ir acompañado de un zumo natural para que el sabor no sea tan intenso y para que se absorba mejor.

¿Para qué son adecuadas las aguas ferruginosas?

De este modo, las aguas ferruginosas se recomiendan para tratamientos que ayuden a combatir una anemia, para problemas de inflamación de lengua o heridas en las comisuras de los labios, para fortalecer pelo y uñas, para astemias o problemas de tiroides.

Su aporte de hierro, como decimos, las hace adecuadas en cuadros de anemia, que puede ser provocada por la ingesta de determinados medicamentos, una destrucción precoz de glóbulos rojos por problemas del sistema inmunitario, enfermedades crónicas, embarazo, problemas de médula ósea, entre otros. Los síntomas más habituales, si se trata de una anemia leve, pueden ser la aparición de un carácter irascible, el hecho de encontrase débil y cansado, dolor de cabeza, etc. Si la anemia se agrava puede ser que las uñas se quiebren, haya mareos, la piel adquiera un tono pálido, la lengua duela o se experimente dificultad para respirar.

Por otro lado, si ante la llegada de la primavera aparecen síntomas tales como cansancio físico y mental, aumento de apetito, falta de iniciativa y de ganas por hacer cosas, insominio, dolores en diferentes partes del cuerpo o mareos, quizá estemos ante la llegada de la astenia, que es más acusada en esta época del año pero que puede aparecer en otros momentos. Para aliviar estos síntomas las aguas ferruginosas se convierten en excelentes aliadas, todo ello complementado con la estancia en un balneario hará que regresemos a casa en perfectas condiciones.

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