Aguas sulfatadas

Aguas sulfatadas

Las aguas sulfatadas son muy beneficiosas para el aparato digestivo y también para la piel, son ricas en calcio, socio y magnesio, aunque su mineralización y su temperatura pueden variar, y tienen un efecto muy bueno para el movimiento del intestino y sobre la vesícula biliar. Asimismo, son purgantes y descongestionantes.

En función del ion que acompaña al ión sulfato puede haber diferentes tipos de aguas sulfatadas, son las siguientes.

  • Sulfatadas sódicas: son frías y con sabor amargo, normalmente de mineralización alta. Principalmente tienen efecto laxante y se emplean, asimismo, para problemas dermatológicos, prurito o en intoxicaciones alimentarias o por medicamentos.
  • Sulfatadas magnésicas, también con sabor amargo y para tratar cuestiones similares a las anteriormente mencionadas.
  • Sulfatadas cálcicas, igualmente amargas. Son buenas para problemas intestinales y gástricos, ya que tienen efecto diurético y contribuyen a eliminar el ácido úrico.
  • Sulfatadas mixtas, tienen menos mineralización y pueden tener bicarbonato, cloruros o las dos cosas.
  • Sulfatadas cloruradas: son buenas para problemas digestivos como el estreñimiento, la gastritis y también para tratar insuficiencias hepáticas.

Los beneficios de las aguas sulfatadas

Las aguas sulfatadas de tipo magnésico y sódico tienen efecto laxante. El sodio, el magnesio y el sulfato, cuando llegan al intestino, atraen agua que hace que el contenido mineral se equilibre. El aumento de agua en el contenido fecal favorece la movilidad intestinal y, por tanto, su mejor y más rápida evacuación.

Por su parte, las sulfatadas cálcicas, al tener una mineralización baja, tienen menor efecto laxante. El ion del calcio, no obstante, presenta un montón de beneficios: equilibra el sistema neurovegetativo, tiene efectos sedantes y también antitóxicos, entre otros.

Este tipo de agua está indicada para tratar patologías relacionadas con el aparato digestivo, tales como la gastritis, el estreñimiento, dispepsias, discinesias biliares, entre otras. Asimismo, también se utiliza para las enfermedades del metabolismo tales como obesidad o hiperuricemia. Están contraindicadas para personas con úlceras renales o enfermedades inflamatorias del intestino.

Por lo general, estas aguas se aplicarán a través de la ingesta aunque puede haber otras formas. En todo caso, siempre deberá ser un profesional del balneario quien se encargue de establecer qué tipo de agua corresponde ingerir en cada caso y de qué manera hacerlo, para que el problema que se desea curar se ataje de la forma más adecuada y correcta posible. Los balnearios que cuentan con una especialización respecto a los tratamientos a través de estas aguas se ubican en las comunidades de Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla La Mancha, Castilla y León, Navarra, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia y La Rioja.

Foto: Pinterest

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