Tratamiento dermatológico

Tratamiento dermatológico

Un tratamiento dermatológico se centra en los problemas o enfermedades que pueda tener la piel, ocasionados en origen en ella o derivados de otros trastornos del metabolistmo, del aparato digestivo o por problemas psicológicos. A muchas personas muchas alteraciones externas se les ven reflejadas en la piel, al igual que a otros les afecta al estómago, a las articulaciones…

Las afecciones que más habitualmente se tratan en los balneario son las dermatitis atópitcas o alérgicas, descamaciones, psoriasis, dermatosis, herpes, úlceras varicosas, acné o eccemas, entre otras, en las que la inflamación, sarpullido o picor se ve mejorado gracias a los tratamientos efectuados.

Asimismo, se puede realizar un tratamiento dermatológico en aquellos casos en los que una quemadura haya provocado determiandos efectos en la piel o para preparar esta zona para una futura intervención quirúrgica, logrando mejorar el tejido afectado y haciendo descender el picor y el dolor.

Las aguas termales de los balnearios consigue mejor la apariencia de la piel y disminuir los síntomas de estas y otras enfermedades, todo ello de una manera natural y eficaz. Son aguas ricas en minerales sulfuradas, radiactivas o sódicas con propiedades antiinflamatorias, calmantes y relajantes, que hacen que el picor e irritación que se da en algunas de estas patologías se va muy aliviado.

Cómo hacer un tratamiento dermatológico

Un tratamiento dermatológico normal debe tener una duración prolongada para obtener el resultado deseado y apreciar las mejorías. Con ello se consigue aliviar el picor que provoca la alteración cutánea que se sufra; asimismo, la piel queda más hidratada y con un aspecto mucho más saludable. Estas aguas termales que se utilizan para tratar las patologías de la piel son cincatrizantes, descongestionan los poros, hidratan, son antisépticas, antibacterrianas y reducen la inflamación y el picor.

Normalmente este tipo de tratamientos se llevan a cabo con duchas termales, nebulizaciones o baños, para que el agua entre en contacto directo con la piel y así su efecto sea más directo y efectivo. Asimismo, es posible aplicar envolturas o tratamientos con barro u otros elementos naturales en casos, por ejemplo, de descamaciones importantes, para así nutrir, hidratar y regenerar las células cutáneas. También complementado con masajes, por ejemplo.

Todo, ello siempre, teniendo en cuenta que cada piel es un mundo y cada problema afecta de una manera diferente a cada persona, por eso, los médicos de los balnearios se encargarán de establecer la forma y tratamiento más adecuado en cada caso.

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