Tratamiento digestivo

Tratamiento digestivo

El tratamiento digestivo que se lleva a cabo en un balneario sirve para aliviar problemas de intestino y de todos los órganos que intervienen en el proceso de la digestión. Algunas patologías que se pueden tratar de esta manera son las hepáticas, de vesícula, páncreas, sensibilidad gástrica, colitis, litiasis, entre otras.

Asimismo, tienen efectos muy positivos en casos de hernias de hiato y dispepsias, puesto que su composición mineral es antiácida y antipéptica y contribuye a regular el ph del los fluidos gástricos que originan estos problemas.

Del mismo modo, el flujo sanguíneo en el sistema digestivo se incrementa y todo ello sirve para mejorar todo tipo de patologías asociadas con la mucosa intestinal o la mucosa gástrica, así como anomalías del tránsito y disfunción de secreciones del estómago.

En qué consiste un tratamiento digestivo

El tratamiento digestivo se realiza a través de diferentes tipos de aguas termales que logran estos beneficios para el sistema digestivo y que hemos enumerado anteriormente. Las más recomendadas para ello serían las bicarbonatadas cálcicas y sódicas.

Las aguas mineromedicinales se administran a través de una cura hidropínica, es decir, la toma por vía horal del agua termal correspondiente en dosis, ritmo y tiempo que haya determinado el especialista médico que haya indicado el tratamiento. Según la dolencia del paciente se pueden ingerir aguas más diuréticas o más laxantes, para regular el tránsito intestinal y el hepático.

Una de las dolencias que se pueden aliviar con un tratamiento digestivo es la conocida como reflujo gastroesofágico. El flujo normal de los alimentos es el siguiente: primero se tragan, de la boca van a la garganta, de ahí al esófago y pasan el estómago. En este lugar se mezclan con los jugos gástricos que contienen ácido, entre otros elementos, que es imprescindible para digerir las proteínas en el organismo. Se trata de un ácido que no daña al estómago, pues éste fabrica una sustancia protectora. Pero el esófago no produce esta mucosa protectora, ni tampoco lo hace la boca ni la faringe. Por eso, si los alimentos y el ácido vuelven al esófago se producen irritaciones y quemaduras, y si esto sucede de manera habitual, si el ácido irrita al esófago, es cuando aparecen los síntomas de lo que se llama reflujo.

De este modo, si acudimos a un balneario para tratar dolencias como ésta u otra relacionadas con la actividad de nuestro sistema digestivo, conseguiremos mejorar su funcionamiento a través de la ingesta de aguas termales y de una dieta equilibrada y especial que nos ponga el médico en función de nuestras necesidades.

Foto: Pinterest

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