Tratamiento respiratorio

Tratamiento respiratorio

Un tratamiento respiratorio actúa sobre los órganos del aparato respiratorio y se utiliza para tratar patologías que hagan que su funcionamiento se esté viendo alterado. Pueden realizarse en caso de catarros habituales, para que la recuperación sea mucho más rápida y paliar los síntomas debido a sus efectos expectorantes y mucolíticos. Pero hay mucho más.

Las personas con problemas más severos como laringitis, rinitis o asma también pueden hacer uso de un tratamiento respiratorio, puesto que a través de la utilización de algunas de las aguas mineromedicionales de los balnearios se ejerce un efecto antiinflamatario y su evolución es mucho mejor. Por eso, son tratamientos muy buenos para patologías de carácter crónico como laringitis traqueal, bronquitis, enfisema, entre otras, porque las lesiones asociadas que provocan estas enfermedades se ven mejoras y la calidad de vida del bañista, en consecuencia, mejora también.

Algunos ejemplos de tratamiento respiratorio

Un tratamiento respiratorio se pueden realizar de diferentes maneras. Veamos algunos ejemplos.

En algunos balnearios se hace a través de una inmersión agua sulfurada y con estufas de vapor, para que el cuerpo se relaje, también con inhalaciones, bebiendo algún tipo de agua que esté especialmente indicada para estas afecciones debido a sus propiedades mineromedicinales, y gracias al uso de aerosoles, que regeneran las mucosas.

Los aerosoles, de esta forma, consiguen mejorar los problemas respiratorios y sus síntomas asociados a través de la absorción de los minales que posean las aguas utilizadas que tienen una acción directa en las mucosas. Perfecto para tratar catarros puntuales o crónicos, problemas asmáticos o faringitis, entre otros.  Con todo ello, las partículas minúsculas penetran en las vías respiratorias más profundamente que, por ejemplo, con el vapor.

Los tratamientos respiratorios a través de técnicas locales se realizan con vapores, agua o gases para aliviar las afecciones de las mucosas desde dentro. Por ejemplo, la ducha nasal permite que se descongestionan las fosas y consiste en el empleo de agua sulfurada con un chorro continuo. Otra manera es inhalando el agua terapéutica para que llegue hasta los bronquios y alveolos.

La nebulización es un tratamiento de inhalación muy completo. El agua se encuentra como si fuese una niebla húmeda y densa, son gotas muy pequeñas y se utiliza para enfermedades de las vías respiratorias medias, inferiores y superiores. El baño de vapor tiene una humedad del 100% y una temperatura de 45 grados, por lo que relaja y dilata los vasos.

Foto: Balneario de Paracuellos de Jiloca

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